Piscinas de agua salada

Piscina agua salada al lado del mar.
Piscina infinita de aguas azules cristalinas.
Piscina en la playa
Piscina salada infinita. Autor Asad Photos Maldives

Si has llegado hasta aquí es porque estás decidido a montar una piscina de agua salada o quieres convertir tu actual piscina de cloro al sistema de sal. Bien, pues te vamos a explicar lo que necesitas saber para ejecutar tu proyecto.

Con la llegada del verano recordamos lo  necesario que es tener cerca una zona de baño para hacer más llevadero el calor. Lo ideal sería vivir cerca de una playa de aguas cristalinas o de una piscina natural de interior, pero como no siempre es posible, una piscina es la solución perfecta para paliar los efectos de las altas temperaturas y compartir buenos momentos en familia o con amigos.

Una vez que nos hemos decidido a construir nuestra propia piscina privada, o bien debemos llevar el mantenimiento de una piscina comunitaria o las zonas de baños de un hotel o spa, se nos presenta un dilema, ¿es mejor una piscina de agua dulce o salada?.

Nosotros lo tenemos claro: la instalación de un sistema de cloración salina es la respuesta y así evitaremos las imágenes que se nos vienen a la mente cada vez que escuchamos las palabras cloro y piscina en una misma frase… ojos rojos de los niños,  picores producidos por el efecto del cloro, pelo estropeado, un montón de productos almacenados y las facturas que eso conlleva, etc.

¿Cómo funciona una piscina de agua salada?

NIÑOS JUGANDO EN LA PISICINA
Tres niños saltando en la piscina. Autor: MarcTutorials

Una piscina de agua salada funciona exactamente igual que una de cloro, es decir, se trata de tener almacenada una cantidad de agua en un vaso estanco durante largos periodos de tiempo. Para mantener el agua en perfectas condiciones es necesario realizar unos procesos de limpieza y desinfección, y es aquí donde surgen las diferencias.

El proceso de limpieza y desbaste (eliminación de objetos sólidos) debe realizarse de la misma forma en los dos sistemas ya sea mediante barrido, limpieza de fondos, filtrado de elementos gruesos, etc.

A la hora de la desinfección, en las piscinas de cloro, el agua se mantiene desinfectada gracias a la adición directamente de un producto químico (cloro) que elimina los microorganismos, y en el caso de las de agua salada, esta desinfección se produce por la conversión de la sal disuelta en el agua en cloro gaseoso mediante electrólisis, para convertirse de nuevo en sal posteriormente.

La sal disuelta en el agua es cloruro sódico, o sal común como la que tenemos en casa y se transforma en cloro gaseoso gracias a un proceso de electrólisis que se produce en el clorador salino, que es un dispositivo que se integra en el sistema de filtrado y utiliza el agua salada para obtener el cloro gaseoso que posteriormente se disuelve de nuevo en el agua y la desinfecta.

Ventajas e inconvenientes de una piscina de agua salada

Una vez que sabemos cómo funciona el sistema de cloración salina, nos podemos imaginar cuáles van a ser las principales ventajas e inconvenientes de las piscinas de agua saladas; no obstante, las detallamos a continuación.

Ventajas de las piscinas de agua salada

Una de las principales ventajas de las piscinas de agua salada es el ahorro económico, tanto en mantenimiento como en productos químicos. Y es que la única sustancia que se necesita para desinfectar el agua es la adición de sal.

El hecho de que el cloro se evapore y la sal no, unido a que en el proceso de electrólisis no hay perdida de sal hace que la concentración de sal en el agua se mantenga prácticamente constante; tan sólo pequeñas pérdidas por adherencia cuando entramos o salimos del agua. Y por si fuera poco, el coste económico de la sal es muy bajo.

Otro aspecto que hace que el ahorro económico sea considerable es la reducción de horas de trabajo o de personal en el mantenimiento de la piscina al automatizar el proceso.

Además, sabemos que el cloro es un producto químico corrosivo con la piel y las mucosas. Por lo tanto, como en las piscinas de agua salada no se utiliza se reduce el riesgo de accidentes y lesiones, además de asegurarnos que la concentración de cloro en el agua es la adecuada. Evitamos así los problemas que se derivan de su uso: piscinas que huelen a cloro, irritaciones de ojos, picores de la piel, cabellos y ropa de baño dañados, alergias, etc.  

La cantidad de sal disuelta en el agua es similar a la de una lágrima y unas diez veces inferior a la del agua de mar, de modo que es insuficiente para irritar nuestro ojos o piel; tampoco daña el césped.

Y, como nos preocupa el medioambiente  al generar hipoclorito que posteriormente se descompondrá convirtiéndose de nuevo en sal, se crea un ciclo totalmente ecológico y respetuoso con la naturaleza.

Inconvenientes de las piscinas de agua salada

Al igual que con las ventajas, los inconvenientes del sistema de cloración salina se pueden plantear desde dos punto de vista.

Para el usuario-bañista, las piscinas de agua salada no tienen más inconvenientes que el gusto a salado de sus aguas pero, al ser  menos salado que el agua de mar, no debería ser un gran problema.

Es para propietario para el que se plantea la principal desventaja del sistema: el coste de instalación del sistema, que dependiendo del tamaño de la piscina puede estar entre 1000 y 3000 euros.

Pero, ese coste inicial no debe sentirse como tal problema sino, más bien, como una inversión, ya que a largo plazo conseguiremos reducir el gasto de productos químicos, sin mencionar los beneficios para nuestra piel.

El plazo de amortización de la inversión depende sobre todo del tamaño de la piscina, siendo especialmente corto en las piscinas de mediano y gran tamaño, como pueden ser piscinas de comunidades de vecinos, hoteles, spa, centros deportivos… pudiendo ahorrar mucho dinero que podremos invertir en otras mejoras.

Piscinas y coronavirus. Novedad verano 2020

La finalización del confinamiento junto con la llegada del buen tiempo, nos plantea la duda de si estaremos seguros en las zonas de baño frente al COVID-19.

Varias instituciones están desarrollando estudios sobre el tema; por ejemplo, el Instituto para la Calidad Turística Española ha encargado al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (fuente El Periódico), un estudio sobre el coronavirus en diferentes medios como el agua, la arena… y sobre medidas especiales a tener en cuenta sobre esas zonas.

Coronavirus
COVID-19. Autor: CDC

La respuesta de algunos virólogos va en la dirección de que tanto el agua del mar como el de una piscina son medios bastante hostiles para el virus.

El envoltorio de los virus tipo coronavirus es una membrana lipídica y al contacto con el agua salada tienden hacia la plasmólisis, o lo que es lo mismo: el agua contenida en el interior del microorganismo (virus) tiende a salirse y de esta forma lo inactivaría.

El cloro tiene el mismo efecto sobre el virus. Por lo que, en una piscina de agua saldada, sería atacado desde dos frentes distintos: el primero, por la exposición la sal disuelta en el agua, y el segundo al poner en contacto el COVID-19 con el cloro gaseoso producido en el clorador salino.

¿Cómo convertir una piscina de cloro a agua salada?

Para instalar una piscina nueva o para convertir una con depuración por  cloro a una de agua salada, puedes recurrir a un profesional, pero también puedes hacerlo tu mismo si eres un poco manitas. El nivel de dificultad es medio y tardarás unas tres horas en completar la instalación

Para empezar debes saber que para transformar una piscina de cloro en agua salada, tan sólo tienes que modificar el sistema de filtrado.

Como ya hemos comentado anteriormente, este tipo de sistemas utilizan cloradores salinos que colocados en el sistema de depuración generan cloro gaseoso mediante electrolisis de la sal disuelta en el agua.

El cloro generado, se disuelve de forma automática en el agua y la desinfecta, matando cualquier microorganismo nocivo. Al final del proceso, el hipoclorito se transforma de nuevo en sal cerrando el ciclo.

Elementos de una piscina de agua salada. Para realizar la instalación necesitamos lo siguiente:

Clorador salino que consta de una central de control y una célula de electrolisis en la que se generará el cloro gaseoso. Debemos elegir un clorador salino adecuado al tamaño de nuestra piscina.

Regulador de pH que consta de una unidad electrónica, una sonda de medición de pH, de un inyector y líquido reductor de pH.

Sal para la cloración de la pisicina.

-Herramientas y elementos auxiliares para realizar toda la instalación.

Instalación del clorador salino y del reductor de pH:

1.- Preparación de la piscina.

Debemos comprobar que el agua está limpia y sin algas, si fuera necesario añadir algún alguicida, tendremos la precaución que no contenga cobre.

Debemos comprobar que el cloro disuelto es inferior a 5 ppm y la temperatura es superior a 15ºC.

Añadimos la cantidad de sal necesaria para llegar a la concentración de 5 kilogramos por cada metro cúbico de agua.

2.- Instalación del clorador salino.

Es aconsejable que tanto el clorador salino, como el reductor de pH estén resguardados, al igual que la depuradora.

Instalamos la célula de electrólisis en la conducción de retorno de la depuradora (en la tubería que sale de la depuradora hacia la piscina)

Instalamos y conectamos la central de control del clorador salino.

3.- Instalación del reductor de pH.

En la tubería de retorno instalamos mediante sendos orificios la sonda de pH y el inyector del reductor de pH.

Fijamos el panel de control y realizamos las conexiones, teniendo en cuenta que debemos colocar la bombona del productor reductor de pH en una cota inferior al panel de control.

4.- Realizamos las conexiones eléctricas.

5.- Una vez instalados y conectados todos los elementos, ya podemos abrir las conducciones y poner en marcha el sistema de depuración junto con el clorador y el reductor. En la primera puesta en marcha es aconsejable dejarlo a máximo rendimiento durante unas 12 horas, para que se alcance el nivel desinfección óptimo. Una vez alcanzado, ya lo podemos poner en posición auto.

Mantenimiento de piscinas saladas.

Cuando hablamos de mantenimiento de piscinas, debemos distinguir entre el mantenimiento del vaso, de los sistemas de conducción y de filtrado por un lado, y los cuidados que necesita el agua por otro lado.

En cuanto al mantenimiento del vaso, y de las conducciones, lo principal que debemos controlar son las pérdidas de agua.

Las fugas de agua suelen ocurrir de forma constante a lo largo del año, con la salvedad que es en verano cuando les prestamos atención y cuando se produce la mayor evaporación de todo el año.

¿Cómo detectar y solucionar fugas de agua?. Esto lo trataremos en un post específico, debido a lo extenso del tema. Como adelanto, las principales pérdidas de agua en una piscina son la evaporación, la fuga por las conexiones o por grietas, la pérdida de impermeabilidad del vaso, etc.

Una vez dicho esto, nos vamos a centrar en el segundo aspecto del mantenimiento de piscinas, es decir, la calidad del agua. Que aspectos debemos tener en cuenta para disfrutar de un baño agradable y seguro.

En el caso de las piscinas saladas, el mantenimiento requiere unos cuidados menos laboriosos que en el caso de las piscinas de cloro o tradicionales.

Los cuidados mas importantes son los siguientes.

Limpieza y filtrado del agua: el agua de la piscina debe pasar por diferentes procesos, de hecho para poder desinfectar, lo primero que debemos hacer es un filtrado y eliminación de sólidos en suspensión.

De hecho, aquí se plantea una pregunta: los bloqueadores y bronceadores ¿afectan el agua del la piscina?. La respuesta es clara, claro que afecta. Para eliminarlo, una de las opciones es realizar la filtración con el skimmer abierto, ya que ayuda a eliminar la oleosidad.

Limpieza del vaso: al igual que en el punto anterior, este proceso también es necesario en las piscinas de cloro. Se trata de eliminar la suciedad que se deposita en el fondo o en las paredes del vaso. Con pasar el limpiafondos de forma habitual es suficiente.

Controlar la concentración de sal en el agua. Ya dijimos que la concentración ideal de sal es de 5 kg por cada metro cúbico de agua. Debemos añadir algo de sal de vez en cuando, pero como la sal no se evapora, la cantidad a añadir es mínima. Prácticamente la totalidad de la merma de sal es debido a la que nos llevamos adherida a nuestro cuerpo cada vez que entramos o salimos del agua.

Controlar el pH: los valores deben estar entre 7,2 y 7,4, y la verificación se puede realizar de forma manual o automáticamente.

La forma manual requiere que todos los días procedamos a tomar la muestra y realizar la prueba de pH, de la forma que todos tenemos en mente cuando recordamos al socorrista de la piscina con el kit de medición de cloro.

La forma automática requiere la instalación de un medidor de pH, como ya hemos explicado, que realiza la lectura y añade el producto reductor de pH de forma automática.

Controlar la temperatura del agua. Es necesario que la temperatura del agua sea superior a 15ºC para que el clorador salino produzca cloro. En caso contrario, como ocurre en invierno, debemos desconectar el sistema de electrólisis.

Controlar la cantidad de cloro gaseoso en cada momento. Se puede realizar de forma manual, pero al igual que ocurre con el pH debemos hacerlo todos los días. Pero también se puede hacer de forma automática mediante una sonda ORP (oxydo reduction potencial), también conocidas como Redox..

Mantenimiento de piscinas de agua salada en invierno. La hibernación de la piscina.

La hibernación de la piscina se realizará cuando la temperatura descienda de 15ºC.

Lo primero es una limpieza del fondo y paredes del vaso. Incluye frotar las posibles manchas, pasar el limpiafondos, limpieza del prefiltro de la bomba y los cestos de los skimmers, etc.

En cuanto a la hibernación de electrólisis salina, debemos diferenciar dos situaciones.

1.- La temperatura del agua es superior a los 15ºC. En este caso el clorador salino debe funcionar las horas suficientes para mantener un  nivel residual de cloro de entre 0,5 y 1,0 ppm, dejando ajustado el regulador de pH entre 7,2 y 7,4. Recuerda que cuanto más baja sea la temperatura del agua, menos tiempo debe estar funcionando el filtrado.

2.- La temperatura del agua es inferior a los 15ºC. En este caso, no se produce cloro mediante la electrólisis por lo que directamente podemos desconectar el clorador salino, extraer la célula de electrólisis y limpiarla con desincrustante para eliminar los restos adheridos. Una vez limpia y seca, la guardaremos a cubierto para la siguiente temporada.

Si dispones de sonda redox, debes extraer con mucho cuidado los electrodos de pH y redox y colocarlos en su solución conservadora. Estos elementos tienen una vida media no superior a 2 años, sufriendo desgaste aun cuando se manejan de acuerdo a las instrucciones del fabricante. Una vez tenido en cuenta estos puntos, el resto del tratamiento de hibernación es el clásico

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